¡Hola aventureros!
Si, si, soy yo; no estáis viendo alucinaciones. Es que ayer me pasó una historia muy graciosa, o al menos me hizo reír bastante, y quería compartirla con vosotros. Además, seguro que estabais echando de menos mis historias, que lo sé.
En una de las entradas anteriores, comenté lo bonito de saber decir palabras en otros idiomas. Y es algo que aún sigo usando y me encanta ver las caras de la gente cuando dices una palabra en su idioma, se les ilumina la cara y les hace sentir más importantes. Pues bien, hoy voy a hablar de lo contrario, cuando la única manera que tienes de poder comunicarte con un cliente es haciendo mímica.
Ayer, alrededor de las nueve de la noche, se acercó a recepción un señor oriental. Sonreía mucho y se acercó directamente a mí. Yo le sonreí de vuelta preguntándole en que podía ayudarle, obviamente no entendió ni una sola palabra de lo que le dije. El señor se acercó a mí, y me entregó un portaminas que se encuentra en todas las habitaciones del hotel (aquel portaminas que a mi amiga Patri le encanta) y a la vez me señalaba uno de los bolígrafos de recepción. Yo le dí uno, pensando que es lo que quería de nosotros.
Pero el hombre se quedó parado en frente mía sonriendo sin decir nada. Ya le iba a preguntar si podía ayudarle con algo más, aunque sabía que no iba a recibir contestación, cuando el señor empezó a decir "coffee" (café). Contenta, porque podía ayudarle con eso, le dí los sobrecitos de café que tenemos en el hotel. Pero aún así, el hombre seguía sin moverse.
Entonces me empieza a señalar papeles que tenemos en recepción, quería escribir algo. Cogió el boli y comenzó a dibujar una cosa muy rara, que para mí no entendía lo que era. Era como una hoja, pero no sabía a que se refería con eso. Le negué con la cabeza y él empieza a hacer como que bebe. Yo le repito el gesto y miro otra vez el dibujo y pienso que puede ser una taza. Voy a mi compañero del restaurante y le pido una taza, contándole mi aventura con el señor oriental.
Le entrego la taza al hombre, y su mirada fue de extrañeza total y empezó a negar con la cabeza. Vuelve al dibujo y me empieza a dibujar alrededor de la hoja que había dibujado antes, un cuadrado. Entonces vi claramente lo que quería, ¡té! Entendiendo por fin y sonriendo de vuelta, le entrego "breakfast tea" (té de desayuno) que tenemos en el hotel. Pero de nuevo, la cara del hombre fue de decepción.
Pensando que podría ser "green tea" (té verde), cogí varios sobrecitos y se les enseñé. La cara de felicidad del hombre nunca se me olvidará. Empezó a sonreír emocionado diciendo, "ok" repetidamente. Yo me empecé a reír con él, ¡por fin había podido ayudarle! El hombre siguió diciendo ok emocionado mientras recogía el té y el café. Y cuando ya se alejaba para coger el ascensor, se dio la vuelta y me volvió a decir "ok" con una mega sonrisa.
Creo que es una de las conversaciones más divertidas que he tenido con las que me he reído tanto sin casi usar las palabras. Aunque recuerdo una cuando trabajaba en Madrid, muy similar, con un chico chino comprando un billete de bus, esa aventura os la tengo que contar un día.
Esta aventura me gustó mucho porque el señor me sacó una sonrisa y me hizo pasar un momento divertido sin él ni siquiera habérselo propuesto. Conozco a gente que se desespera cuando pasan estas cosas, y si es verdad que hay momentos que me ha pasado sobretodo si tengo prisa, pero la mayoría de las veces me encantan estas situaciones porque acabamos riéndonos ya que la situación es demasiado surrealista. Y reír es una de las mejores cosas de la vida.
Y antes de despedirme, tengo que saludar a mi madre. Mi madre, que ahora es una moderna y utiliza facebook (aunque a veces se pierda un poco) descubrió mi blog al publicarlo en mi muro. Se metió en la página y empezó a leer. Y lo que me hace más orgullosa, le gustó lo que escribí. Y no sabéis lo feliz que me hace que me diga eso. Que tu madre sea fan de algo que tú creas, es algo impagable. Muchas gracias mamá por leer y por gustarte las cosas que hago, me haces muy feliz.
Y por supuesto, muchas gracias a todos los que pasáis a leer. Los que me escribís comentarios, los que les dais a "me gusta" en facebook y los que me decís que leéis mis aventuras y os gustan. Me sacáis sonrisas todos los días.
Besos a montones.
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martes, 19 de agosto de 2014
domingo, 30 de marzo de 2014
Primera semana londinense.
¡Hola aventureros!
¿Qué deciros de esta nueva aventura? De momento la palabra que usaré es "estresante y divertido" Extrañas palabras para ponerlas juntas, pero os explicaré porque.
Y con respecto a la casa, pues bien, aún sigo viviendo en un hostal. La búsqueda está siendo más difícil y por eso antes expliqué mi semana como estresante. Os tengo que confesar que estoy un poco agobiada con eso, porque no encuentro nada que me guste. Puede que sea yo que busca algo muy concreto, pero quiero encontrar una casa en la que si voy al comedor (si es que hay comedor que algunas casas no los tienen) pueda hablar un poco con mis compañeros de cuarto. Y aunque no lo creáis, es difícil encontrar algo así, los ingleses son muy suyos y les gusta mucho hacer vida en su habitación y "pasar" de los demás. Mañana voy a ver otra, espero que está tenga lo que busco porque necesito mudarme ya esta semana. Pero encontraré, estoy segura. Si estoy viendo casas que no me gustan, es porque llegará la que me guste.
Por primera vez os escribo desde Londres. Oh my god!
Y aunque no me creáis, hace un día estupendo. Hoy hace un poco peor que ayer, pero está haciendo días muy buenos, y la verdad se agradece que los días libres haga este tiempo para poder disfrutarlos mucho más.
¿Qué deciros de esta nueva aventura? De momento la palabra que usaré es "estresante y divertido" Extrañas palabras para ponerlas juntas, pero os explicaré porque.
El hotel es un hotel precioso. No lo digo porque yo vaya a trabajar en el, pero el otro día nos enseñaron las habitaciones y son super bonitas. Todas tienen un toque azul, que para los que no lo sepan es mi color favorito, y cuando lo vi me encandilaron completamente. El hotel tiene diez plantas y cuando nos estuvieron enseñando la última planta, debo confesaros que lo pasé un poco mal. No me gustan las alturas y cada vez que pasábamos por una ventana, tenía que girar la cara para no mirar nada. Como eso lo dije en el día que nos presentamos, que ahora explicaré más abajo, todos estaban mirándome y "riéndose" de mí, por supuesto no con malas intenciones. Aunque lo pasé un poco mal, fue divertido ver como se comportaban al verme esquivar cualquier ventana posible. Espero que cuando tenga que subir a la décima planta, algún compañero se apiade de mí y lo haga por mí, sino el cliente me verá con una cara un tanto rara.
Aquí os dejo imágenes de mi hotel y del estadio de Wembley que está, literalmente, a menos de cinco minutos andando de mi hotel.
Mis nuevos compañeros, sé que son los primeros días y aún no estamos propiamente trabajando; el hotel se abre la semana que viene para los directivos y al público el siete de abril; pero mis primeras impresiones han sido positivas. He congeniado bastante bien con una chica italiana y todos somos de fuera; salvo Flower, que me encanta su nombre, que es de Londres. Y aunque parezca raro, soy la única española en recepción. Me ha extrañado, porque pensaba que iba a coincidir con alguno más.
El primer día tuvimos que presentarnos y teníamos que decir cosas sobre nosotros. Desde el primer día soy la chica a la que le gusta Harry Potter, bailar y no le gustan las alturas pero puede volar. Esa soy yo. Sé que muchos lo habréis adivinado, soy fácil de reconocer (aunque desde hace dos días también la chica de Doctor Who). ¿Os habéis quedado extrañados con lo de que puedo volar? Está bien, está bien, lo explicaré. No sé si muchos de vosotros lo sabréis pero me dan miedo las alturas. Es algo gracioso porque realmente sólo me ocurre en edificios y de sitios de los que sé que me puedo caer. Aviones, parques de atracciones y estas cosas no tengo ningún miedo; si lo sé, soy rara. Pues bien, cuando estaba explicando que sólo me ocurre con los edificios dije "but I can fly" (Pero puedo volar) Claro, en español no suena muy mal y se sabe que me refiero a que puedo volar en avión; pero al traducirlo al inglés, literalmente estaba diciendo "Puedo volar". Y de ahí surgió la broma de que Lidia puede volar y un compañero empezó a cantar la canción de "I believe I can fly" todo el día. Fue bastante divertdo. Eso sí, nonsenses everywhere.
Y con respecto a la casa, pues bien, aún sigo viviendo en un hostal. La búsqueda está siendo más difícil y por eso antes expliqué mi semana como estresante. Os tengo que confesar que estoy un poco agobiada con eso, porque no encuentro nada que me guste. Puede que sea yo que busca algo muy concreto, pero quiero encontrar una casa en la que si voy al comedor (si es que hay comedor que algunas casas no los tienen) pueda hablar un poco con mis compañeros de cuarto. Y aunque no lo creáis, es difícil encontrar algo así, los ingleses son muy suyos y les gusta mucho hacer vida en su habitación y "pasar" de los demás. Mañana voy a ver otra, espero que está tenga lo que busco porque necesito mudarme ya esta semana. Pero encontraré, estoy segura. Si estoy viendo casas que no me gustan, es porque llegará la que me guste.
Como nota graciosa a mi miedo a las alturas, uno de mis deseos es hacer paracaidismo un día. Lo sé, lo sé, sólo de pensarlo se me pone el estómago en la garganta, pero, ¿no dicen que los miedos se superan enfrentándolos? ¿Y qué mejor que enfrentar el miedo a caerme desde una altura considerable que tirándome en paracaídas? Eso sí, la persona que se tire conmigo tiene que llevar tapones porque gritaré lo que no está escrito.
Muchas gracias a todos los que pasáis, me leéis y me decís cosas bonitas, ya sea por aquí o por otros lados. Siempre se tiene la sensación de que se escribe para uno mismo y que nadie más lo va a leer, pero es agradable descubrir que realmente tengo seguidores de mis aventuras.
Besos a montones.
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